
REPRESENTATION, CONTEXTO Y CONTRIBUCIÓN
Cada comunidad reconocida oficialmente

En el contexto de la vida cotidiana, el estado peruano reconoce todas las lenguas indígenas, entre las cuales se encuentra el shipibo. Desde un punto de vista más administrativo, reconoce a cada comunidad como una entidad legal mediante la emisión de un "título de propiedad".

En cada caso, este documento se emite al final de un largo proceso durante el cual se verifica la antigüedad del anclaje territorial de las familias que forman la comunidad. Este documento detalla las coordenadas geográficas precisas del territorio que delimita la comunidad. También hace un inventario de sus conjuntos naturales y sus respectivas superficies.
Además, cada comunidad tiene estatutos (como los que conocemos para una asociación o una empresa). Estos estatutos regulan todo el funcionamiento de la comunidad, los derechos y deberes de los miembros que la componen.
Comunidades representadas a varios niveles
Varias estructuras representan a las comunidades Shipibo-Konibo :

En primer lugar, COSHICOX, es una organización que promueve el desarrollo sostenible de los pueblos Shipibo-Konibo y Xetebo. Sobre la base de un desarrollo económico respetuoso con la identidad, su acción busca crear las condiciones necesarias para una vida saludable y así sentar las bases de la autonomía de los pueblos autóctonos.
Después, en un plano político y de representación legal, las comunidades se reunen en federaciones, cada una interviniendo en un territorio identificado :
Para la parte del Medio y Bajo-Ucayali (parte central y norte de la región), FECONAU[1], ORDIM[2] et FECONADIP[3] comparten este rol representativo. Estas tres estructuras son reagrupadas dentro de la federación regional ORAU[4].
[1] Federación de Comunidades Nativas de Ucayali
[2] Organización de Desarrollo del Distrito de Masisea
[3] Federación de Comunidades Nativas del Distrito de Iparia
[4] Organización Regional de AIDESEP
Para el Alto-Ucayali (parte Sur), más cosmopolita a nivel étnico y de relieve más escarpado, las estructuras son más numerosas y se reúnen en CORPIAA[1]
[1] Coordinación de Pueblos Indígenas de Atalaya (zona sur de Ucayali)
CORPIAA y ORAU son miembros de la estructura suprarregional AIDESEP[1], que reúne las organizaciones que representan todas las etnias de la Amazonía peruana.
[1] Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Amazonía Peruana
Todas estas estructuras trabajan activamente para respetar los derechos de los indígenas y de sus territorios. Su tarea es cada día más difícil frente a las crecientes amenazas que enfrenta la Amazonía.
La selva amazónica, un territorio amenazado

La selva amazónica peruana alberga muchos recursos naturales muy buscados

Además de su biodiversidad y su riqueza en especies arbóreas, su suelo y subsuelo contienen oro y petróleo. Desde hace algunas décadas, esta selva ha sido la envidia de empresas nacionales y multinacionales, muchas veces sin escrúpulos sobre el equilibrio de los ecosistemas y el respeto por las poblaciones indígenas para disponer de su territorio.
Actualmente con los fenómenos de la globalización y neoliberalismo crecientes, la presión aumenta cada día más : este territorio es presa de la industria de la cocaína, de empresas auríferas, petroleras y explotadoras de aceite de palma. Debido a esto, las poblaciones indígenas (incluidos los Shipibo-Konibo por supuesto) denuncian no solo la inacción del Estado, sino peor aún, la complicidad activa de este. Gangrenoso de corrupción en su máxima expresión, el Estado también es cómplice de realizar regularmente los trámites de consultas públicas entre las poblaciones y el proceso de representación de estas comunidades en el mecanismo estatal de toma de decisiones.

A esto se suma un problema, en este caso, inherente a la propia comunidad Shipibo-Konibo.
Hoy, la situación es preocupante. La precariedad de las comunidades va en aumento. Los jóvenes, atraídos por la modernidad de la ciudad, van abandonando poco a poco su territorio y tradiciones. Los conocimientos como el reconocimiento de plantas o el arte del bordado, se pierde gradualmente de una generación a otra. Los principales dirigentes Shipibo-Konibo están de acuerdo en que es la identidad de un pueblo que está desapareciendo lentamente. Igualmente son unánimes en reconocer que aún hay tiempo para actuar y que revivir esta identidad es la forma de construir un modelo virtuoso como lo lograron los quechuas de los Andes.
Es en este contexto que la asociación SHANË se posiciona para promover esta cultura y apoyar el desarrollo de proyectos estructurantes para los Shipibo-Konibo.
